Mi historia destaca porque no entendí la tecnología como un fin, sino como una oportunidad para transformar la educación. Como docente de Informática, decidí que mi verdadero reto no era enseñar a los estudiantes a utilizar una computadora, sino ayudarlos a descubrir que la tecnología puede convertir una idea en una solución, un problema en un proyecto y un estudiante en protagonista de su propio aprendizaje.